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Educar con corazón a nuestros hijos

Educar con corazón a nuestros hijos

Educar con corazón a nuestros hijos es la forma más simple de garantizar su felicidad y plenitud.

Nos esforzamos en educar y en ofrecerle a nuestros hijos lo que consideramos lo mejor. Aunque muchas veces sentimos que no lo estamos logrando. Sobre todo cuando vemos a la familia perfecta en series o películas. O cuando nos encontramos a las afueras del colegio y vemos a una madre o padre turbo comprensivos con sus hijos.

A veces queremos evitar que sufran cosas que nosotros, como padres y humanos, hemos padecido. Y, a menudo, sobreprotegemos a nuestros hijos tomando decisiones por ellos, fruto de nuestra experiencia. Pero sobre todo de nuestros propios miedos.

Es normal preocuparse, pero la única forma en que el conocimiento se vuelve valioso es cuando se convierte en experiencia. Muchos padres pretendemos que nuestros hijos serán felices con la última tablet del mercado. Los mejores juguetes, la ropa mas costosa. Y eso los aleja de experimentar. De los padres, los hijos necesitan más amor, comprensión y libertad de lo que te imaginas.

¿Como puedo educar a mi hijo para que sea feliz?

Esta pregunta constantemente nos la planteamos. Pilar Jerico, escritora y divulgadora nos dice que: “Debemos educar el corazón para despertar la grandeza de nuestros hijos“. Y educar con corazón se refiere a ser un ejemplo amoroso. La única forma de educar es con el ejemplo. Si nosotros, como padres, anteponemos las cosas materiales ante el afecto, nuestros hijos asumirán que la vida se trata de obtener lo material. Y esto puede causar frustraciones no resueltas, por lo tanto, se convertirán en una máquina de ansiedad.

Grandes cuestionamientos

¿Como le podemos pedir a nuestros hijos que resuelvan su vida si nosotros mismos lo evitamos? ¿Como le podemos pedir a nuestros hijos que sean afectuosos con nosotros, si nosotros realmente no lo somos con ellos?. Y con esto me refiero a lo que planteó al inicio de este texto: confundimos la calidad de vida con amor y plenitud. ¿Como le podemos pedir a nuestros hijos que sean libres si buscamos que sean obedientes en todo momento? Paradojico.

La libertad y el buen comportamiento no tienen que ver con la obediencia. La obediencia es limitar su estado mental. Pedir un buen comportamiento es mucho más sano que pedir obediencia. Un buen comportamiento se adquiere con los valores que inculcamos, la obediencia con órdenes indiscutibles. Incuestionables.

El primer paso para lograr la educación en nuestros hijos es educarnos a nosotros mismos también. Es cierto que nadie nos prepara para ser padres. Pero tampoco nadie nos preparó para ser novios, o amigos, o hermanos. Nosotros fuimos descubriendo con las experiencias como ser un buen amigo. Incluso alejarnos de los malos amigos. Sin embargo, hoy en día tenemos muchas herramientas en nuestras manos. Como libros y terapias.

Convertirnos en inspiración para nuestros hijos es la clave de una gran educación. La inspiración es la admiración máxima. Si nosotros predicamos amor, paciencia, y sabemos escuchar a nuestros hijos, estaremos asegurando esto. Educar con corazón es educar con amor. La máxima demostración de amor, es la paciencia.


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